domingo, 16 de marzo de 2008

La terminal de granos de Arinaga, a punto de operar


ESO NUNCA FUNCIONARA
Después de tres meses de trabajo, la terminal de graneles del puerto de Arinaga tendrá, en un plazo máximo de un mes, luz verde para empezar a funcionar. Esta terminal dotará al polígono industrial de la característica que le faltaba para consolidar su actividad productiva y comercial.
Hace un año, José Hernández, presidente de ECOAGA, pidió que se aceleraran los trámites para la puesta en marcha del puerto ya que esto supondría que los terrenos del polígono se revalorizaran y su actividad aumentara. Parece que las peticiones del presidente se han echo realidad y sólo queda perfilar algunos flecos.
La puesta en marcha de la terminal de graneles tuvo retraso por la indefinición del proyecto de la planta de gas, pero en las últimas intervenciones, el Cabildo de Gran Canaria ha despejado la posibilidad de que se incluya la regasificadora dentro del puerto ya que establece en su Plan Territorial que no se dan la condiciones para que así sea.
Por otro lado, en la terminal también quedan cosas por hacer. Aunque la obra principal ya está acabada, la empresa concesionaria prevé construir una nave para guardar los productos áridos y protegerlos de las condiciones meteorológicas de la zona.
En el plazo máximo de una semana la terminal contará con la última de las licencias que le faltaba por conseguir, la del Ayuntamiento de Agüimes. Su alcalde, Antonio Morales, ha especificado que una vez terminado el informe «el comienzo de la actividad en la terminal quedará a expensas de que ellos quieran empezar».
La terminal de graneles abre un camino importante en el puerto. A ella le seguirá la construcción de otra terminal que estará dedicada exclusivamente a la importación de vehículos. Sualdia, mayor empresa importadora de vehículos de la isla, contará con una terminal exclusiva. El objetivo es negociar con la otra entidad que se dedica al mismo negocio y concentrar este tipo de importaciones sólo y exclusivamente en el puerto de Arinaga.

lunes, 14 de enero de 2008

60 años viviendo en las salinas



TENEMOS QUE CONSERVAR NUESTRAS COSTUMBRES

«Mi madre, embarazada de mí, abría el saco y mi padre lo llenaba de sal. Así, antes de nacer, ya la olía». Son las palabras de Manolo Viera, que lleva 60 años de salinero en Arinaga. En temporada dice sacar 2.000 kilos a la semana, aunque sólo cobra los que pueda vender y, según explica, «las ventas no son muchas».
Manolo Viera y su fiel compañero Yovi, un pequeño perro, ven amanecer y atardecer desde las salinas de Arinaga. «Me levanto y vengo y de aquí salgo de noche», dice mientras mira como enrojecen los tajos salineros cuando están a punto.
A Manolito, como le conocen, el médico le ha prohibido la sal; aunque «algo le pongo porque sin ella nada sabe igual».
Para explicar el proceso mediante el cual se crea la sal extraída del mar, Viera cita una adivinanza que, según él, escuchaba todos los días en su casa:«Yo soy nacida del mar, el mismo sol me tuesta y en el palacio del Rey sin mí no se hace fiesta». Viera dice que sin sal «no hay paladar» y que en el proceso de creación «el sol es fundamental».
En la primera fase «se almacena el agua en el cocedero», donde el agua dulce comienza a evaporarse. Luego el líquido elemento se pasa a lo que se conoce como tajos. Allí el agua reposa hasta que va tomando el color del barro, momento en el que Viera dice que «va quedando sólo agua salada». La sal se va evidenciando en los depósitos y «con el rodadillo se barre. Después hay que pasarla al balache -nombre con el que conoce la cruceta entre tajo y tajo- para con la pala llevarla a la carrucha, y para el almacén», culmina con una sonrisa.
Viera dice que la sal ya no le huele. «La gente me pregunta si no me huele a sal, pero ya va en las venas». Comienza a recordar y dice que «cuando empecé me olía a perfume. Ese olor ahora sólo lo siento cuando llueve», dice Manolito. La casa dónde come y pasa el día es la misma en la que murió su abuela y su madre.La diseñó el arquitecto agüimense Juan Melían de Alvarado, y según Viera, era su casa de verano. Quién le iba a decir, cuando la admiraba, que sería la casa de su retiro.
De Vargas a Arinaga
Viera dice que la sal que se produce en Arinaga es «muy buena» y que se vende a muy buen precio. Se lamenta de que «de las 17 salinas que había en Gran Canaria sólo quedan cuatro». Trabajó los primeros quince años en los charcones de Vargas, con sus padres. Al principio caminaba todos los días desde El Carrizal hasta Arinaga, trabajaba y volvía. Hace ya décadas se mudó a Arinaga desde dónde todos los días se acerca a ver sus salinas.

viernes, 7 de diciembre de 2007

La Casa del Cura, placer para los seglares


MUY BIEN, COLEGIALAS
Entre los bellos callejones del casco histórico de Agüimes, se encuentra el Callejón del Moral. Allí la Casa del Cura, donde antes habitaban los párrocos, ahora se ha convertido en un reclamo turístico de primera calidad. Una visita muestra su interior.
Aparentemente el Callejón del Moral concluye con una tapia gris coronada por una gran cruz y una puerta verde que no conduce a ninguna parte. Nada más lejos de la realidad; tras ella se encuentra la antigua Casa del Cura, actual casa rural que días atrás ha recibido la Q de calidad, certificado al que han tenido acceso tan sólo siete establecimientos semejantes en Gran Canaria.
Un amplio jardín exterior poblado de plantas de diversa índole da la bienvenida a los visitantes. El espacio verde precede la puerta de entrada, que al abrirse deja lugar a un costumbrista salón comedor, que hace las veces de habitáculo principal.
El único ruido que se escucha son unas eventuales campanadas de la iglesia que da la espalda, pero ambienta el espacio.
Un jardín interior, la cocina, dos baños y dos dormitorios, para cuatro personas, completan un folclórico lugar que tiene su agenda de ocupación muy apretada.
La casona está construida en piedra y cantería y la respetuosa rehabilitación ha hecho de ella un acogedor hospedaje. Después de un tiempo cerrada, se abrió durante este puente con notables mejoras. Los muebles son réplicas de los originales, elaborados con meticulosidad por la escuela taller de carpintería del municipio. No se había abierto y ya tenía el cartel de ocupada. Su presencia en guías a nivel nacional hace que los turistas que llegan a Canarias conozcan sus virtudes.
A nivel nacional.
En Agüimes, población con cinco casas rurales, las visitas turísticas son continuas. El buen hacer del Centro de Interpretación del Casco Histórico, en la plaza de San Antón, que hace las veces de central de reservas, está dando sus resultados y esta misma semana el municipio del Sureste aparecía en dos revistas de tirada nacional mostrando sus atributos como lugar de descanso y regocijo, alejado del ruido del turismo habitual y en un entorno privilegiado donde la cultura, la historia y la tradición juegan un papel principal.

El Ayuntamiento recoge firmas contra el cierre del servicio de urgencias


LOS SERVICIOS LOS PAGA EL PUEBLO, MENOS CACHONDEO
La concejala de sanidad, María del Rosario Rodríguez, insta a sus ciudadanos para que tengan su cartilla en el municipio y así puedan tener un servicios de urgencias permanente.
Según Rodríguez la barrera para tener un servicios de urgencias continuo va a estar en las 25.000 cartillas sanitarias por municipio. Agüimes, que según el Ayuntamiento en la actualidad tiene más de 28.000 habitantes ronda las 21.000 cartillas sanitarias, por lo que «con un pequeño esfuerzo de los ciudadanos podemos tener un servicio de urgencias digno». De la misma forma la edil cargó contra «lo que nos imponen desde el Gobierno de Canarias, que ha sido un retraso en los derechos básicos de los ciudadanos, como la sanidad».
Entre otras iniciativas, la Concejalía ha comenzado una recogida de firmas para que los ciudadanos puedan alzar su voz mediante un comunicado.
Por otro lado, sobre el Centro de Salud de Arinaga la concejala dijo que «depende de Sanidad su apertura, pero parece que no van a cumplir los plazos».